miércoles, 16 de noviembre de 2011

JUANA CASTRO inaugura el Ciclo Poético “Palabras sin fronteras”



    El pasado lunes se inauguró “Palabras sin fronteras”, el primero de los Ciclos de Lecturas Poéticas Hojas de Bohemia que traerá hasta Jerez a numerosos escritores de la talla de Nuria Martínez Vernís, Rui Costa, Luisa Futoransky, entre otros muchos. Tuvimos la suerte de disfrutar de la protagonista de honor que abrió la veda poética en estos nuevos Ciclos de Lecturas, una mujer que encandila desde la forma y el fondo de todo lo que escribe: la gran Juana Castro. Es increíble de qué manera tan espectacular nos seduce la idílica armonía de sus astutas letras, trasladándonos con frecuencia a un paisaje rural, respirable desde la imaginación que nos propone, el aroma a centeno y a huertas sobre líneas, donde apoya parte de su memoria y nos embebe a hombros de una poesía culta, devoradora. Qué grande es la belleza que cultiva Juana Castro en sus poemarios, no hay más que recordar, por ejemplo, el mágico fragmento de unos de sus poemas (de “Narcisia”), que precisamente eligió para iniciar su lectura: Dormía en las avenas / sobre lechos de estambres / y sus labios de abeja / entreabrían las vulvas / doradas de los lotos. / Acariciaba toda / la luz de las adelfas / y en los saurios azules / se bebía la savia / de la gloriosa luna...

Para finalizar, quiero traer hasta aquí mi agradecimiento y el de muchos a esta gran poeta que el 14 de noviembre nos cambió un lunes lluvioso por una noche calurosa de poesía.   

viernes, 21 de octubre de 2011

VERSO A TIERRA, de Sara Castelar Lorca


   
    Si ya nos hechizó Sara Castelar con su primer poemario “El pulso”, por su insinuante mensaje de belleza, no resulta objeto de asombro que el segundo libro de la autora, “Verso a tierra”, fascinara al jurado llevándose consigo hace pocos meses el X Premio de Poesía Ciudad de Ronda.

Recuerdo la primera vez que, sin conocerla aún personalmente, la escuché recitar desde esa serenidad intrigante que emplaza a ser oída desde la atención más absoluta. Andaba yo tentada por la inquietud que ya me había suscitado con anterioridad la lectura de algunos de sus versos cuando ese día convocó a mi sorpresa el talante de su expresión poética, su forma pacífica de nombrar las cosas, el paisaje sentimental y sus perfiles. Si es cierto que la belleza puede planearse como si de un viaje se tratara, podríamos afirmar, sin miedo, que el plan urdido en las entrañas de la palabra por esta joven poeta es el resultado brillante de este libro, el resumen de una emboscada a la dulzura de la sonoridad. Se trata, pues, de una hipnosis de belleza  desde el verso, ese espacio donde Sara Castelar sabe muy bien alargar el alma, darle la longitud exacta a los nombres, derramar su voluntad en cada estrofa, crecida de rotundas afirmaciones… Toda una composición de poemas que meditan el dolor bajo el pulso, su existencia, el poso de la memoria, la condición del regreso… todo lo que en definitiva ocurriendo despacio, tiene prisa  -parece- en habitarnos.

Gracias, amiga Sara, por este regalo. Tal vez, como bien dices en uno de tus versos y así lo reconozco, “Somos carne de poesía”.

jueves, 6 de octubre de 2011

ANA MARÍA ESPINOSA, SARA GUTIÉRREZ Y CARMEN SÁIZ en una ronda poética



   Como ya viene siendo tradicional costumbre cada martes en Jerez con motivo del Ciclo La voz y la palabra, este pasado 4 de Octubre de nuevo la poesía congregó en el Bar Damajuana a un numeroso público. En esta ocasión como poetas invitadas, Ana María Espinosa, Sara Gutiérrez y yo, tuvimos la oportunidad de compartir con todos la palabra, poemas escogidos para la agradable velada que, de una manera personal, cada una con un estilo particular, fueron recitados con la emoción que engatusa al que vive la poesía como sólo puede vivirse ésta, desde el más absoluto escalofrío. Gracias a todos por prestarnos los oídos en esta ronda intensa de poesía.  El cierre del acto vino de la mano de Álvaro Caputto, con la presentación de su antología.   

miércoles, 28 de septiembre de 2011

“DESHACER LA MEMORIA”, el nuevo libro de Maribel Tejero


   Asistimos recientemente en la Fundación Caballero Bonald a la singular presentación de este gran libro de Maribel Tejero, y lo hicimos con emoción no sólo por la que otorga nuestra amistad sino también por la firme convicción de estar ante el bautismo de un poemario tan hermoso como emotivo.
Como ya dijera Domingo F. Faílde con acierto en el prólogo del libro, la autora se desnuda sin licencias prosaicas ni rebuscadas gollerías. Y lo hace bajo un título singular, “Deshacer la memoria”, para un tema tan hondo como es, sobre el retrato de la terrible enfermedad del alzhéimer, una dura travesía sufrida con su madre enferma, de la que en este libro nos hace partícipes, cómplices de una condescendencia similar a la que comparten, de forma natural, los supervivientes de una catástrofe. Pues bien sabemos todos que la memoria es el equipaje emocional que el hombre arrastra en los hoteles del tiempo, pero ¿qué ocurriría si lo perdiéramos en el camino?. El miedo a perder el pasado no deja de ser como ese temor a extraviar las maletas en algún aeropuerto, ese terrible pronóstico de pérdida o de hurto, la vaticinada desazón de desembarcar en un país extraño sin equipaje, totalmente desnudo, esa pavorosa desnudez que autoriza el desconcierto... Maribel Tejero es consciente de la importancia de recomponer la memoria, darle al pasado el futuro merecido, un lugar donde ponerlo a salvo, y que bien pudiera ser –es su caso- las páginas de un libro. Su poemario es prueba de ello, el espacio elegido para resarcirse del dolor desde la belleza del verso, un experimento hermoso de nostalgia en las delicadas tierras del recuerdo, desde la que esta gran poeta reflexiona, avanza y nos empuja. Basta leerlo para tomar conciencia de que hacer memoria también es, de alguna forma, deshacerla.

viernes, 9 de septiembre de 2011

DOMINGO F. FAÍLDE, CARLOS GUERRERO Y JUAN JOSÉ TÉLLEZ en un recital brillante


    Es incuestionable que la poesía se hace grande en la voz de los gigantes de la palabra como son Domingo F. Faílde, Carlos Guerrero y  Juan José Téllez. Cada cual con su estilo propio, recitaron sus poemas en el patio jerezano del Damajuana este pasado martes, 6 de Septiembre, dentro del Ciclo La voz y la palabra. Tras la presentación por Dolors Alberola, la escritora abrió paso a la apasionante lectura que fue acogida con notable éxito.  

Sobre Faílde, amigo y maestro de muchos y de esta admiradora de su poesía que vengo siendo, podemos atestiguar que la belleza pelea por hacerse corriente siempre en sus estrofas, ganando –como no puede ser de otra manera- su rotundidad, su firme huida, premeditada, de absurdas reservas, y esto es debido al magisterio de su mirada desligada de discreciones prejuiciosas, a su recorrido siempre crítico por las veredas del tiempo y -¿cómo no?- a su temperamento poético que, por suerte, lo hace un escritor libre, independiente, un Poeta en el sentido mayúsculo de su significado, un maestro bendecido por la lucidez.

Carlos Guerrero también puso la emoción a tender de las cuerdas de sus versos, sorprendiendo también con poemas inéditos de su nuevo libro, un proyecto entre manos que auguramos tan hermoso como sus poemarios anteriores. Pues si bien la luz es importante para caminar sin altercados, no lo es menos para que en las sendas del verso la luz transite sus profundidades y es que Carlos Guerrero tiende sobre los hilos del ritmo, de una manera aparentemente sencilla, el paisaje de una idea, la dársena de un sentimiento, las ramblas de la vida, un elogio, en fin, a la elegancia.

Y por último, Juan José Téllez demostró una vez más que además de ser un escritor con grandes dotes, vuelca la mordacidad de una forma brillante en sus poemas, evidenciando que es un gran piloto de la ironía, abordando desde la crítica sagaz alguna de las realidades que vivimos. Porque Téllez -podemos decir- es un aviador de la oratoria, y ayer -doy fe- sobrevoló nuestros sentidos.

jueves, 25 de agosto de 2011

Recital de ELENA PERALTA, DOLORS ALBEROLA Y FRANCISCO BASALLOTE


    Quien dijera que tres son multitud se equivocaba. Tres fueron los poetas que el pasado martes 23 de agosto en el patio jerezano del Damajuana brindaron sus poemas al numeroso público asistente. Por quinta vez consecutiva, los asiduos a los encuentros del Ciclo La voz y la Palabra, fuimos espectadores de la complicidad que surge entre el poeta y el oyente. Leyó en primer lugar Elena Peralta aunque más que leer, podríamos afirmar que se dedicó a vocalizar el sentimiento, silabeándolo a través del dramatismo escenificado en su palabra y en sus ojos, pues si no es tarea sencilla transmitir lo que se escribe, menos fácil es alejar la mirada del papel y -memorizando el poema- posarla en los asistentes sin recatos, cara a cara, en un intento conseguido de acortar las distancias.

Por su parte, Dolors Alberola, gran maestra de muchos –entre los que tengo fortuna de incluirme- atavió de armonía el rumbo del verso más noble, más cuidado, escogido expresamente como el que elige entre muchas la flor más distinguida y la injerta en un poema, en una estación, en un verbo... Así es su poesía, florífera, fertilizante, porque fecunda en los sentidos el propio sentido de las cosas.

Otro de los protagonistas de la velada fue el reconocido escritor Francisco Basallote, que nos trajo a lo largo de su recital el espectáculo en verso de la blancura, la visión embriagadora de la cal, instantáneas musicadas en verso que exteriorizan el refinamiento estético de la naturaleza, declaración de lo hermoso  a través de su mirada, el testimonio poético de un poeta grande.


 

miércoles, 17 de agosto de 2011

Gran velada poética con CARMEN MORENO Y ANA RODRIGUEZ CALLEALTA


    Un martes más dentro de las jornadas poéticas de La voz y la palabra, Dolors Alberola -alma mater de este Ciclo- presentó en el Bar Damajuana, en Jerez, a dos jóvenes poetas de reconocida sensibilidad, Carmen Moreno y Ana Rodríguez Callealta. Y tras este disparo de salida, fuimos testigos de un profundo hervidero de poemas.

No es costumbre emocionarse a menos que una escritora con pasión como Carmen Moreno consiga -es un hecho- escenificar el Pacífico con su palabra, sacudirse el sentimiento amoroso desde la serenidad poética que, por sí sola, se reconoce en la belleza embrionaria de su ritmo y que, por supuesto, no deja impasible a nadie. Poco a poco, vamos comprendiendo que no es cuestión de suerte acertar en el blanco de los sentidos pues semejante obra culinaria precisa averiguar la receta del buen verso y, sin fritadas copiosas del todo innecesarias, aceitar el color de las palabras con el justo temple para emocionar al comensal. Carmen Moreno lo sabe a la perfección y puso anoche el condimento esperado, su voz y su ingenio en el discurso.

También Ana Rodríguez Callealta añadió su punto de sal a la noche, su frescura poética y dinámica, la recompensa de su incipiente juventud, con tan solo 23 años, al servicio de los sentimientos sin reservas, deliberadamente. Emerge de esta poeta la fluidez natural del latido, del mensaje cimentado en las uñas del amor, su juicio poético sobre el vértigo -terrible a veces- de los sentimientos que respiran.