lunes, 27 de junio de 2011

“Vis a vis poético” entre Manuel Saborido y Carmen Sáiz


    Que también la belleza puede oírse no alberga ninguna duda. El pasado miércoles en Jerez el Palacio de Oro abrió generosamente las puertas de su emblemático salón a una velada poético-musical no exenta de emoción. El evento contó con un importante número de asistentes, entre los que también se encontraban amigos y poetas como Álvaro Quintero,  Isabel De Rueda o Maribel Tejero. Es justo dar las gracias a todos los allí presentes por su encomiada asistencia. La lectura se desplegó de la mano de los poetas jerezanos Manuel Saborido Pastor y Carmen Sáiz Neupaver. No menos destacable fue la brillante puesta en escena del gran pianista Juan Luís Reyes, un joven que además de seducir sin pausa al numeroso público allí congregado, fue el lujoso acompañante de todos y cada uno de los poemas. Poesía y Música ensambladas en un discurso carnal y amoroso dentro del marco onírico y versallesco que encarna el Palacio de Oro.  Si bien en la primera parte del acto los poetas leyeron por separado sus poemas, no menos escénico fue el final del evento, protagonizado por un “vis a vis poético”, un diálogo pausado donde ambos escritores desvistieron a la palabra sin rodeos, sencillamente poetizados por ese incendiario misticismo del que –equivocados o no– culpamos a la Poesía.

Carmen Sáiz en el transcurso de su lectura
 (Autor de la foto: Federico Neupaver)
  

De izquierda a derecha, el pianista Juan Luís Reyes y
           los poetas Carmen Sáiz y Manuel Saborido.




lunes, 21 de marzo de 2011

LASCIVIA POÉTICA


   He oído alguna vez pero pudiera parecer extravagante o un exceso, quizás, de inmodestia, el célebre discurso sobre el origen divino de la inspiración, como si acaso la arquitectura del poema fuese obra de un arranque místico, inquietante. No negaré que me erotiza semejante teoría de la creación poética pero, lejos de esa fantasía vanidosa -no exenta de lirismo, por cierto- prefiero especular con la existencia de una lascivia poética tan rotunda que -no me cabe duda- tienta al escritor. Menos bucólico y más terrenal, por tanto, es el origen de la inspiración que reside -en mi opinión- en una lujuria impredecible bajo el asombro -no menos inquietante- del propio sufridor. Y quizás no haya un origen, sino muchos, y en cada uno la respuesta no sea una sola, sino todas. Vino a decirnos la escritora Chantal Maillard en un poema: “...yo sólo escribo / para colmar la distancia / entre mi miedo y yo”. Y en su libro “Matar a Platón” sigue diciendo: “Escribo / porque es la forma más veloz / que tengo de moverme”.
Después de esta visión conmovedora, entendemos que escribir puede ser un experimento emocional, una manera de apearse de los ojos en marcha para arrojar lo que sólo una mirada puede volcar en los folios inevitablemente. Porque no siempre las deidades están detrás de todo.


viernes, 11 de marzo de 2011

Despertó


Autor de la fotografía: Federico Neupaver
       
Despertó
el hondo secretismo en el escote
de los pámpanos, la dicha
con voluntad de lámpara e instante,
la indócil combustión de una sospecha
en un baile fluvial de presunciones,
esa lumbre ilusoria del carmín
negociando la longitud de un beso,
no menos inocente que un cuchillo
llenando el corazón de obscenidad.

Y despertó de pie,
como lo hacen las bruscas confidencias
                            que huelen a cerrado,
la confesión en b del perseguido
o el testimonio al fin de los ocultos.

Y fueron todas sus huidas
la insólita querencia de un pretexto,
el rumbo que redacta cada puerta
poco antes del resumen de un portazo.
        
                                             
                                       ©M.Carmen Sáiz Neupaver
            

MERCEDES ESCOLANO Y JOSEFA PARRA